Gafas Deportivas para Pádel

La importancia de utilizar unas gafas adecuadas para hacer deporte.

Las gafas deportivas para el Pádel

El pádel es uno de los deportes de raqueta que más se han extendido en los últimos años, tanto en polideportivos, clubes privados y, no menos importante, en muchas urbanizaciones de reciente construcción, que han incorporado pistas de pádel a sus recintos recreativos, facilitando la práctica habitual de este deporte.

De la misma manera que el tenis, se trata de un deporte en el que la agudeza visual es imprescindible, incluso más que otras características físicas. Para obtener buenos resultados, los jugadores no sólo tienen que saber prever con exactitud dónde llegará la pelota, sino también medir los espacios, tener profundidad de visión y golpear bien la pelota.


Protege los ojos

A diferencia de otras muchas actividades deportivas en donde la importancia de su utilización está ya más arraigada, los jugadores de pádel son, en general, bastante reacios a llevar gafas en la práctica de este deporte. No obstante, hay razones suficientes para que esto se vaya corrigiendo poco a poco. En primer lugar, quienes necesiten corrección de la vista y quieran disfrutar de este deporte, tienen que optar por gafas deportivas graduadas, realizadas con materiales especiales, como el policarbonato o el trivex, resistentes a los golpes y seguras en caso de impacto o caída.

Los traumatismos más frecuentes se producen no tanto por impacto de la pelota, como de la raqueta, especialmente cuando se disputan torneos de dobles. En este sentido, hay que recordar que unas lentes de cristal convencionales pueden causar lesiones oculares muy graves en caso de rotura. La montura de las gafas deportivas de pádel es casi totalmente abierta, para garantizar la máxima ‘limpieza’ del campo visual y no estorbar durante el juego.


Gafas con protección solar

En caso de practicar este deporte en pistas al aire libre, es muy importante incidir en la protección de los rayos ultravioleta, ya que una exposición prolongada a la luz solar puede provocar, en el mejor de los casos, molestias a los ojos como rojeces e irritación y, en los casos más graves, quemaduras de la córnea o de la conjuntiva.